EL ESCULTOR MANUEL LÓPEZ AFINCADO EN ANDÚJAR HA REALIZADO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS DIVERSAS OBRAS PARA LA CATEDRAL DE JAÉN Y AHORA ULTIMA LA PILA BAUTISMAL EN UN NUEVO CONCEPTO DE ESCULTURA RELIGIOSA.
ESCULTURA - ALREDO IBARRA

Manuel López modelando en su taller de escultura.Vive por y para el arte y sin embargo ha situado su lugar de trabajo en Andújar, un lugar en principio un poco alejado de los foros, de las tribunas grandilocuentes de la cultura, de la farándula artística.

Se podría uno imaginar al artista arrogante en su torre de marfil, envanecido por no entrar en el escaparate desmedido en el que caen muchos creadores. Sin embargo es todo lo contrario. Nos encontramos al ser afable y hospitalario, hondo de humor y de sentimiento.

Tiene manos bruñidas por miles de horas de vocación y oficio, de entre ligero pianista, medieval cantero y sacerdocio de sacramentos. Casi cartujo, un poco asceta, su trajín diario prácticamente va de su casa y su familia al estudio, situado en el regazo de la sierra andujareña, donde las largas horas se deshacen en un océano sin tiempo. Sus ojos dicen todo de él, vuelan con vivos destellos y tienen voz constelada. Manuel López Pérez vive con el trajín de una obra que se está acabando.

 

Todo son dudas, esto que parece que le queda algo, aquello que quizás no debiera tener esa profundidad.... son sólo momentos, porque el escultor ha dialogado hasta la saciedad con la obra, ha cohabitado con ella en los espacios y en las calles hondas y conoce todas sus voces. Por eso ya trizó todas las nubes y la rúbrica sale del sereno asentimiento. Está ultimando el conjunto de la Pila Bautismal de la Catedral de Jaén, una obra a la que está dedicando mucho tiempo y que ha mimado hasta la sublimación, desde que fuera él mismo a Italia, a la misma Carrara, a por el mármol. Quien contempla la obra, aún en proceso, sólo puede expresar admiración ante tanto oficio escultórico, ante tanta sutileza en la talla, ante la armoniosa composición y ante tanto estudio bíblico.

Manuel López nos adelanta que no va a ser una obra aislada y que se trata de un conjunto que pretende armonizarse con el emplazamiento que va a tener en la catedral de Jaén. Va a ser toda una alegoría simbólica del bautismo, desde el Antigua Testamento hasta la propia resurrección de Cristo. El obispo, Santiago García Aracil, no es la primera vez que confía al artista andujareño una actuación importante. <<Desde el primer momento en que intercambiamos opiniones, hace ya años, hubo un especial entendimiento, casi una complicidad en cuanto a apreciaciones artísticas -comenta Manuel López. Entre 1999 y 2000 realicé el Altar Mayor de la Catedral de Jaén, en el 2000 coincidiendo con la apertura del Año Jubilar hice el Evangeliario que se encuentra en el Museo Catedralicio, en 2001 el frontal del sagrario y la Cruz del Lignum Crucis. Ya digo, tengo que agradecer la confianza que el obispo ha puesto en mí>>.

MísticoCristo resucitado Catedral de Burgos

Quizás es que Manuel López tiene mucho de místico en su trato con el arte, desde el contacto con los materiales, el uso de las técnicas y el sentimiento creativo. Por eso tal vez su encuentro con la escultura religiosa, donde tiene un buen camino andado y obras dispersas por diferentes geografías. Ahora precisamente concluye un Resucitado para la Catedral de Burgos, una obra que entre la figura de Cristo y el sudario tendrá una envergadura de cuatro metros. También prepara con el arquitecto Alberto Arroyo algunas intervenciones como la que se prepara en la iglesia de Villacarrillo. Pero el espectro de su obra es muy amplio y sus registros muy variados, con obras civiles de gran envergadura y adentrándose en campos creativos de un expresionismo muy particular y logrado.

Ahora también se ha adentrado en el campo del diseño de joyas colaborando con importantes profesionales de Córdoba. Disfruta haciendo, entre los grandes encargos, escultura de pequeño formato, una delicia, que son muy apreciadas por los galeristas. Precisamente en estos días se puede contemplar en Andújar, el Belén que el escultor está realizando, cada año entrega cuatro o cinco figuras, únicas, exclusivas, llenas de grandezas en su pequeñez de terracota policromada.

 

La intelectualidad

<<La intelectualidad cultural no comprende cierto modo de figuración como la que hago en bastantes ocasiones - explica el escultor al respecto de su posicionamiento artístico- Y es que una es la tradición pasiva y otra la figuración investigativa, con una traducción propia del artista, con perfiles de renovación. No creo en la copia, ni en la imaginería de consumo fácil. No pretendo revestirme del divismo del absurdo, quizás por eso me gusta trabajar en Andújar. Zabaleta o Jacinto Higueras son dos ejemplos de lo que pretendo, ser entendido por muchos sin decaer en los cuestionamientos ni en la investigación, expresar lo universal desde lo más cercano y particular. Sin embargo, la crítica de los grandes foros artísticos busca y apoya otros modos de creación>>.

Manuel López cree que se puede vivir del arte sin venderse, sin caer en el adocenamiento y en la mediocridad del comercialismo barato. Dice que está consiguiendo su ideal de felicidad, a pesar de sacrificar mucho bienestar, amigos y más tiempo dedicado a la familia.

<<Amo el arte y lo entiendo como una especie de servicio público -explica - sin meterme en complejos de pseudo intelectuales. Para mí el arte es una maravillosa aventura que te desvela un mundo de vuelos largos si te entregas a ella con alma y constancia>>. Entra una tibia luz por una ventana del estudio y Manuel López parece recogerla en sus manos para tallar con ella una nueva revelación.