RETABLO MAYOR DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE BEDMAR. JAÉN

Retablo Mayor Iglesia de la Asunción de Bedmar

Un retablo es una obra que compone la decoración de un altar, puede traducirse como "detrás de la mesa", es decir, situado en la parte de atrás del altar.

Los primeros retablos podían transportarse, eran sencillas estructuras móviles.Encontramos ejemplos de retablos fijos en la parte posterior del altar desde finales del siglo XII. Será en el siglo XIV, cuando se eleven a gran altura y se consolide la imagen del retablo fijo.

Manuel López escultor
El nuevo retablo ha sido donado por Dña.Tomasa Rodriguez García, en memoria de sus padres Y PARA LA MAYOR GLORIA DE DIOS.
Al mismo tiempo se valora el apoyo de D.Bartolomé Martínez Vidal, sacerdote de la diócesis de Jaén. Junto a él D.Rogelio de Jesús Garrido Checa, párroco de Bedmar. Ambos con voluntad firme y su dedicación sin descanso hicieron posible este proyecto.
El retablo original de la iglesia parroquial de Bedmar fue destruido en el año 1936. No se conserva ninguna imagen del mismo. El nuevo retablo es distinto del desaparecido.El nuevo retablo de Bedmar es sin lugar a dudas una obra de arte, única y singular.Se ha optado por un estilo gótico para completar con él, el inmueble de trazas góticas de la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora de la Asunción.
Forma una simbiosis con el presbiterio: tratándose de una obra nueva, encaja en la nervadura gótica del mismo y en el conjunto del sobrio y armónico templo parroquial.
Manuel López escultor
Iglesia parroquial de Bedmar

El material utilizado es la madera de cedro. Se trata de una obra multidisciplinar. En ella han trabajado escultor, tallistas, ebanistas, pintores, entalladores, estofadores y doradores.

La disposición del retablo gótico de la Iglesia Parroquial de Bedmar forma un gran "cuadro" a la forma de inmenso tríptico dividido por las columnas que culminan con agujas. Se sustenta sobre un basamento a modo de zócalo o banco recubierto de piedra de Porcuna.

El conjunto completo se divide en tres calles verticales y en varios cuerpos horinzontales. Conjuga, con extraordinaria armonía, la madera de cedro en su color natural, el oro, la plata y una rica policromía de los relieves y esculturas. En la espina o ático sobresale, bajo el arco apuntado en piedra de la pared, una Cruz gótica adornada con los signos de la Pasión: clavos, corona y cartela.

Catequesis.

Con el nuevo retablo se ha pretendido, no sólo dar un mensaje artístico, sino sobre todo  una catequesis.


El centro lo ocupan tres hornacinas que contienen las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y San José; en el centro -con mayor amplitud que las laterales- la que ocupa la imagen titular de la Parroquia: La Santísima Virgen María en su misterio de La Asunción.

Las dos columnas centrales se prolongan con dos esculturas de los Santos Apóstoles Pedro y Santiago. Las esculturas de los dos apóstoles, desde su posición en el retablo son proyección de la historia misma de Bedmar.


El relieve de la Anunciación

<<El ángel anuncia, la Virgen escucha, cree y concibe>>

...Así pues, María, con su modo de actuar, nos recuerda la grave responsabilidad que cada uno tiene de acoger el plan divino sobre la propia vida.Obedeciendo sin reservas a la voluntad salvífica de Dios que se le manifestó a través de las palabras del ángel, se presenta como modelo para aquellos a quienes el Señor proclama bienaventurados, porque <<oyen la palabra de Dios y la guardan>> (Lc 11,28).

Con una profunda perspectiva se representa el pecado original (Génesis 3, 1-13) simbolizado por el árbol del bien y del mal, donde la serpiente tiende el fruto prohibido a Eva, lo agarra y se lo come, tras ofrecerlo también a su compañero. Y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso terrenal (Génesis 3, 22-24), del que se alejan, desnudos y avergonzados por el remordimiento del pecado cometido.

También en plata las azucenas, una de las plantas más utilizadas en toda la historia del arte y sobre en lo relacionado con el tema de la Anunciación. Su vinculación con la pureza, la inicencia, el candor y la majestuosidad fue clave para que la cultura cristiana utilizara la azucena como emblema de la Virgen María y símbolo del anuncio del arcángel San Gabriel.


 

Textos: D.Rogelio de Jesús

 

Colaboradores :

Fernando Gerrero (proveedor de madera)

Luis Gómez (ebanista)

Alfonso Cobo (dorador)

Juan Carlos García (tallista)

Manuel López (escultor)

German García (ebanista)

Vicente Martínez (charolista)

Manuel López escultor